Desde la diferencia
Jun 13, 2026
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Desde ahí se supone que es desde donde podemos construir, construirnos, ser más grandes. Pero curiosamente, en nuestro caso no es verdad. Es como si a nosotros nada nos aplicara. Siempre somos la excepción a las reglas y llega un punto en el que verdaderamente cansa. Yo por lo menos, lo estoy. No hay forma de lograr que la diversidad nos una y sea nuestra fortaleza. Al menos no para nosotros. Por el contrario, es nuestra debilidad. Sea de izquierda, de derecha o del centro, no hay el respeto que exige la diferencia. Tenemos verdaderas y profundas diferencias marcadas por un país violento y en guerra constantemente. Nosotros somos la guerra. La empezamos en casa, seguimos con nuestros vecinos, a quienes atacamos ferozmente como si fueran nuestros mayores enemigos, y así se replica eso hacia nuestro lugar de vivienda y, por supuesto, a nuestro país y, al final, al mundo.
Desde la diferencia podríamos aprender del otro, observar qué es lo que propone y hace diferente de nuestra teoría sobre la verdad que nosotros creemos única. El tema es que hay verdades que son muy dolorosas porque afectan a otros, y somos nosotros los que decidimos. Un páramo, un bosque, un ecosistema no son cosas. Son vida. Entonces toca ahí sentarse a tener una conversadita un poco más profunda porque no es que un administrador de un país de buenas a primeras quiera decidir sobre los bienes comunes. Y no solo comunes a nosotros. Hay bienes que son universales, planetarios. Creo que 50% de los páramos del mundo están aquí y nos salen con esa noticia de que hay que buscar recursos sin importar dónde estén. A ver, a ver.
Podemos construir el estado que queramos. Pero con sensatez. Con verdad, con transparencia, con conocimiento y sobre todo con diálogo. Yo realmente no sé en qué parte de nuestra historia fue que nos perdimos, pero mi país nunca me ha dado la paz que me merezco. Siempre ha sido a lo maldita sea, luchando contra decisiones absurdas, sacadas de no sé dónde, y uno tratando de comprender las barbaridades que unos cuantos con unos salarios hasta irrisorios toman por nosotros. El administrador para mí es un ejecutor, claro, con mucho poder, pero detrás de él están los otros. Y esos son los que para mí verdaderamente dirigen este país. No es uno solo. Jamás. Sería un peligro, de hecho lo es, pero por eso nuestra decisión es también tan importante. Porque los dictadores sí son el peor error de una supuesta democracia. Se nos camuflan muy bien y luego dejan oprimidos a los seres que votaron por ellos creyendo que sus vidas iban a ser mejores. Y luego aparece esa que detesto como a ninguna, la traición, y salen esos seres oscuros que los habitan y destruyen países, naciones, estados, seres, familias, individuos.
Desde la diferencia podríamos ser otros. Tú puedes ser quien tú quieras, siempre y cuando, siendo quien quieras, no dañes a los otros. Ahí sí la cosa no es así como así. Nuestra energía vital es supremamente valiosa como para desperdiciarla en tener que defendernos de los otros cuando ya es suficiente tener que defendernos de una energía universal y poderosa que mantiene centrifugando nuestro universo. Qué cansancio. En realidad, en todo el mundo, tratándose de elegir quién nos representa en nuestros mundos, uno no solo debería votar por personas, sino por sus sueños, porque ellos tienen cosas valiosas y otras perversas. Entonces nos ponen a dudar hasta que nos duele y no es correcto. Yo votaría primero por las cosas en las que creo y luego por quien podría hacerlas posibles. Pero eso de tener que casarse uno de un todo y por todo con un ser que inclusive le genera dudas, pues como que no. No me siento representada por ninguno de los dos que hoy son nuestras opciones, y eso me genera una profunda tristeza. Porque es mi voto. Secreto y sagrado. Pero me siento obligada a decidir entre dos que no cumplen con todo para que yo salga de mi espacio sagrado a cumplir con ese deber que tengo que tener como ciudadana. Pero ¿y el deber de ellos de ser buenos y verdaderos? De ser buenos con nosotros y con este país. ¿Sin ser tibios ni a medias?
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